4 de septiembre de 2013

el amor por lo imposible


como si no nos bastaran las heridas;
como si las dudas de cada una de nuestras certezas
no fuera suficiente.

como si cada burocracia fuera resuelta.
como si cada sol nos calentara, tan solo;
como si cada lluvia nos confortara.

como si los teatros estuvieran abiertos a cualquier hora
y los parques no fueran peligrosos de noche;
como si conociéramos más que nuestra propia voz.

como si no fuéramos día tras día,
hora tras hora, nosotros mismos;
como si cerráramos los ojos para ver más allá.

como si no quedara del día el cansancio,
como si tuviéramos a la mano una cura definitiva para el desamor,
como si nos dejaran ser, por nuestra cuenta, contra todo.

como si no existieran los atardeceres,
como si las aceras fueran tan estrechas,
como si tuviéramos otro par de ojos para mirarnos en algo más que un espejo.

como si la vida no fuera de por sí bastante dolorosa,
y las bellezas fuesen tan pequeñas,
y los secretos hubieran sido hechos para desconfiar, y no para confiar
[en alguien más que en nosotros mismos.

como si todo lo anterior, nos negamos al amor por lo imposible;
y quizá allí esté lo que nos enseñe, de otro idioma, un nuevo abecedario,
uno donde no exista la palabra burocracia
uno donde la palabra lluvia nos confortara como si dijéramos abrazo.

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