10 de septiembre de 2013

canto que resultó ser a mí mismo


prometo abrir cada uno de mis poros como si fuera una puerta
para que entres y salgas cuando quieras.
prometo cerrar los ojos para que se haga de noche y canten las cigarras
dentro, muy dentro.
prometo respirar siempre hondo para que el viento juegue con tu pelo
y además respire este paisaje de luna.
prometo tomar mucha agua para que crezcan ciruelas jugosas
y te bañes sin ropa a la sombra de cualquier árbol.
prometo también las lágrimas sinceras para que nunca te falte condimento
ni un mar salado para navegar al horizonte.
prometo la alegría y la tristeza, porque hacen falta las tempestades,
porque de ahí vienen los más hermosos arrabales.
prometo las palabras, y también el silencio, para que no te falte el canto
ni tampoco la tranquilidad de los caminos.
prometo, debo decirlo, cerrar a veces las puertas, porque el polvo y el cansancio
a veces hacen un mundo inhabitable, y hay que limpiarlo.
prometo no mentirme, prometo la sinceridad, porque el cielo oscurece si llueve
y también se iluminan las calles si hay sol.
prometo oler canela, el pasto recién podado, la lluvia sobre el asfalto
para que no te falten los perfumes que no cargas.
o quizá no te prometo nada
quizá es tan solo una manera de decir algo
que no sé cómo decir.
quizá es una manera de decir
lo indecible.
quizá te pueda prometer no hacerte promesas, porque el mundo es lo que es
porque el mundo simplemente está ahí, cada día, llueva o haga sol
o quizá sea un día indeciso

y pueda ver el arcoiris.

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